Tai Chi Chuan
太極拳

Tai chi chuan (o tàijíquán) es un antiguo arte marcial chino conocido como “meditación en movimiento” con probados beneficios para la salud mental y física que se realiza mediante movimientos relajados y armoniosos en combinación con la respiración y la concentración mental.

Recomendado en diversas enfermedades y lesiones, se basa en conceptos de la medicina tradicional china, y de la filosofía taoísta de la antigua China, como son la circulación del chi (o qì), los meridianos de acupuntura, la teoría del yin y el yang, la ley de los cinco elementos, etc.

El tai chi chuan ha sido traducido como, “gran vacío” o “boxeo del gran vacío”.

  • tài significa: “gran”
  • jí que significa: “vacío”
  • quán, literalmente es “boxeo”

Una traducción del sentido de tàijíquán sería “luchar de acuerdo al principio supremo”.

En el tai chi chuan se aprenden unos movimientos muy suaves, muy lentos que, combinados con la respiración adecuada, generan más energía consiguiendo un equilibrio total del cuerpo.

Para aprender a utilizar la energía no es necesario utilizar la fuerza, sino repetir cada movimiento del tai chi chuan hasta hacerlo propio. Se trata de educar al cuerpo en el aprovechamiento de su propia energía, algo que a los occidentales nos cuesta bastante, ya que nuestra filosofía de vida es totalmente diferente a la de un oriental.

Al igual que la acupuntura, el tai chi chuan, con sus movimientos suaves y armónicos, contribuye a flexibilizar las articulaciones, disolver los bloqueos crónicos y restaurar el libre flujo energético.

Es un arma ideal para recuperar la salud, un método de acupuntura natural y un arte marcial de defensa no competitivo. En definitiva, un sentimiento de totalidad.

El resultado de una larga práctica, la cual toma dedicación y entereza, pero los beneficios son grandes, y se describen en un antiguo proverbio chino: “el que practica tai chi continuamente logrará la soltura de un niño, la fuerza de un leñador, y la sabiduría de un anciano”.

Estilo Chen
陳式

Es el estilo tradicional más antiguo de tai chi chuan (aunque se dice que tiene raíces de las montañas de Wu Tang) fue desarrollado por la familia Chen hace 600 años, en la villa de Chenjiagou, en el condado de Wenxian, provincia de Henan. El origen de este estilo viene de Chen Wang Ting (陳王廷, 1600 – 1680) quien enseñó a su familia una serie de técnicas que se pueden considerar precursoras de este estilo.

Gran Maestro Chen Bing (陳炳), descendiente directo de Chen Wangting (陳王廷).

El estilo Chen se caracteriza por ser vigoroso, haciendo variaciones entre el yin y el yang, acumulando energía y canalizándola a través del fa jin (發勁) o “exteriorización de la energía interna”.

Dentro de este estilo se da mucho énfasis a la practica de zhan zhuang (站桩), o postura del árbol, en donde el chi o energía comienza a descender por el cuerpo llegando a las piernas y pies, hay que procurar el alineamiento del cuerpo, y el vacío de la mente, para comenzar la práctica.

Posteriormente hay un llamado trabajo hilar seda o chan si gong (纏絲功), en donde se comienza a comprender el cambio de peso, al mismo tiempo que se gira el eje central, haciendo la conexión con el centro energético dan tien y las cuatro extremidades.

Luego comienza con las formas o rutinas, estas son unas secuencias de movimientos, lentas, suaves y naturales, en donde a pesar de que por fuera se ve un trabajo suave, esta sucediendo una alquimia interior, en donde la mente se calma, el chi desciende, los músculos, órganos y huesos se nutren, teniendo un efecto muy beneficioso para la salud si es que el alumno lo practica con voluntad y persistencia.

Las formas y ejercicios mas comúnmente practicadas a mano vacía son:

  • Zhan zhuang (站桩): posición de “abrazar el árbol”.
  • Chan si gong (纏絲功): “hilar seda”.
  • Shijiu Shi: forma de 19 movimientos.
  • Laojia Yi Lu: primera forma antigua de 76 movimientos.
  • Laojia Er Lu “Paochui”: segunda forma antigua “puño cañón”.
  • Xinjia Yi Lu: primera forma nueva, 83 movimientos.

También existen formas con armas, tales como la espada, el sable, el guan dao, etc.

Y por último está el trabajo en pareja tui shou ( 推手, “manos pegajosas” o “manos que empujan”), en donde hay un trabajo de desarrollar la sensibilidad de la energía propia como la de el compañero con la que se realiza.

ZHAN ZUANG
站桩

Hay dos grandes maestros que por su simpleza dejamos caer en el olvido; una es el silencio y otra la quietud. Ahora recordaremos a la quietud; el zhan zhuang, el abrazo del árbol.

Zhan zuang es una meditación estática, de pie, y base fundamental de prácticamente todas las disciplinas chinas. El nombre de “abrazar el árbol” o la “postura del árbol” se debe, entre otras cosas, a las características del ejercicio; debemos simular transformarnos en un árbol fuerte y vivo, con sus raíces firmes en la tierra y las ramas abiertas al cielo; externamente se aparenta tranquilidad y quietud, internamente la energía circula por los meridianos como la savia por el tronco, desde la profundidad de la tierra hasta la inmensidad del universo, abriendo los canales, fortaleciendo los órganos y las vísceras, regulando el sistema energético y unificando el cuerpo y el espíritu con la naturaleza.

El cultivo de la energía como el cultivo de cualquier arte requiere paciencia; zhang zhuang es constancia y dedicación, es el cultivo de uno mismo.

Lao Tse en el Tao te King ya plasmó la filosofía de este arte:

“De pie, solo e inmutable,
uno puede observar todos los misterios
presentes en cada momento y que siguen incesantemente.
Esta es la puerta a las maravillas imperceptibles”.

Además de su práctica marcial, esta postura estática representa una especial acumulación de conocimientos en China por su cualidad de abrir la consciencia, y es considerado un camino místico lleno de sabiduría.

Es una postura que refuerza la unidad psico-física. El cuerpo está quieto e inmóvil, todo el movimiento sucede en el interior. Dicen los clásicos: “en la quietud está el movimiento, en el movimiento está la quietud”. La volición controla la conciencia que a la vez ejerce un control, primero sobre el cuerpo, luego sobre la respiración y luego sobre la mente. Finalmente, los tres se sincronizan y equilibran, alcanzando una inmensa sensación de paz interior, de calma, de serenidad, de clarividencia.

La conciencia es el factor clave para la relajación, pues es a través de ella que el practicante identifica cualquier tensión y equivocación corporal y la corrige. La respiración es el vínculo funcional entre la quietud externa y el movimiento interno, entre el cuerpo y la mente, por esta razón la conciencia también se centra en la respiración y en su movimiento abdominal. Gracias a la respiración abdominal y a la conciencia el ying almacenado en los riñones se convierte en chi que pasa al dan tien inferior.

El practicante actúa como si fuera una batería; recarga chi que queda almacenado y preparado para circular hacia cualquier parte del organismo.

Este arte marcial que consta de un solo movimiento es el elixir de cualquier arte marcial, ya que hasta las escuelas marciales externas en el proceso hacia la maestría se adquiere precisamente el dominio de la economía del movimiento y la transformación de la energía externa en fuerza interna, cosa nada fácil aunque pueda parecerlo como espectador. Solo hay que probarlo para poder opinar.

Hay pocas personas que le presten atención por ser demasiado simple en apariencia. La gran pregunta es: cómo permanecer de pie o sentado sin moverse puede mejorar la salud, nuestra mente, nuestro corazón y nuestro espíritu de lucha (tan importante cuando las cosas no salen como uno quiere y se ponen difíciles).

Podrían escribirse libros enteros sobre sus beneficios, porque es un camino de auto-descubrimiento a niveles muy profundos y que puede llevarte la vida entera, así que hoy solo hablaré de los beneficios del trabajo que se hace de los músculos profundos, los grandes olvidados porque no lucen a primera vista como los largos, bonitos y superficiales: bíceps, pectorales, abdominales, etc. La vanidad nos está degradando como especie; estamos más guapos pero no más saludables.

Estos músculos más pequeños y cortos, nos dan estructura, soporte y se ejercitan en posturas erguidas como el zhan zhuang y corrigen la alineación de la columna vertebral: el querido respaldo de nuestras sillas están atrofiando dicha musculatura que generalmente acaba degradándose en problemas discales. Además, su fortalecimiento da potencia para los movimientos de mayor fuerza, de mayor amplitud, y se vuelven de mayor precisión.

Todo esto tiene una importancia considerable en nuestros días, en que gran cantidad de individuos cada vez más jóvenes sufren de la espalda. La musculatura profunda, en general, está “desprogramada”, y se ha dado en asimilar el hecho de que erguirse en la vertical supone una idea de esfuerzo, de enderezamiento. Entonces, se hace uso esencialmente, de los músculos superficiales, los cuales no están hechos para realizar un trabajo permanente. Este “enderezamiento” no puede ser mantenido durante mucho tiempo, y la espalda se hunde, se derrumba de nuevo, rápidamente, al cesar el trabajo tan costoso de mantenimiento. Y acabamos todos jorobados, perdiendo altura, movilidad e independencia y con un dolor que ya no alivian ni analgésicos ni antiinflamatorios.